diumenge, 14 de setembre de 2014

Renacimiento y Barroco.

"Llamamos Barroco al período literario que tuvo lugar en España y en Europa a lo largo del siglo XVII, época en la que se produjeron cambios políticos y sociales que modificaron la visión del mundo y los gustos estéticos. Puede considerarse al Barroco como la culminación e intensificación de las tendencias renacentistas.


Las características que definen al Barroco son:


Limitación y originalidad. Al encontrarse con todo tipo de barreras morales y sociales, los poetas se valen de su ingenio para hablar de los temas más conocidos. Así, se crea un estilo complejo con una oscura expresividad.


Dinamismo. Se crea conciencia de fugacidad de la vida, agudizada por la constante impresión de movimiento barroca.


Desmesura. Se rompe el equilibrio y la armonía clásicas, insistiendo en lo contradictorio, lo que lleva al uso de la antítesis y los contrastes.


Se revaloriza lo humano y se presenta una ansia de infinito. Se valoran los objetos cotidianos, pero a la vez éstos son presentados como el camino hacia una huída de lo espiritual.


Se valora la belleza, tendiendo a la idealización y la estilización e introduciendo elementos sensoriales como el cromatismo y la musicalidad, a la vez que se estima lo feo y lo monstruoso.


Se presenta un cambio de actitud hacia los clásicos, a los que no sólo imitan, sino que intentan superarlos.


Así mismo, la actitud de los autores es de pesimismo, desengaño y angustia, y su postura ante su obra es de evasión de la realidad, de sátira, y de intención moralizadora. Existen dos estilos predominantes de la literatura barroca; el conceptismo y el culteranismo. Ambos persiguen una expresión oscura y son el reflejo de la complejidad expresiva de la época. Los temas principales son el amor, la naturaleza, la mitología, el paso del tiempo y la muerte, el desengaño, la apariencia y la realidad, y la religión.


El estilo conceptista trata de expresar mediante conceptos; no alude directamente al objeto poético, sino que lo representa estableciendo una relación de éste con otros objetos. Para esto, utiliza numerosas figuras retóricas como comparaciones, alegorías, enigmas, antítesis, metáforas, ... así como juegos de palabras, calambures, silepsis, dilogías, etc. Todo esto dota de una especial densidad a las composiciones conceptistas. El estilo culterano (o gongorino), surge a partir del conceptismo. Góngora, a quien debe su nombre, utiliza los procedimientos formales del estilo anterior enriqueciéndolos. Se consigue una expresión sonora y llena de plasticidad mediante el vocabulario y la sintaxis; se repiten algunas formas sintácticas; se omite un término y se reemplaza por otro que alude a él; se usan originales metáforas; y abundan las enumeraciones (…)”(Rincón del Vago).


Éxtasis de Santa Teresa (1647-1651), de Gian Lorenzo Bernini, iglesia de Santa María de la Victoria, Roma. (Foto JASTROW)


Me parece este texto del Rincón del Vago una buena manera de comenzar mi ensayo sobre Reanacimiento y Barroco. Sin embargo, yo estoy más de acuerdo con Nietsche cuando dice que

«el estilo barroco surge cada vez que muere un gran arte» (wiki).(1)

Me tendría que explicar Nietsche que gran arte precedió al nacimiento del Barroco pero casi seguro que se refería al Renacimiento. Pues

"el barroquismo supone la reformulación en clave formalista del sustrato ideológico barroco, basado principalmente en el absolutismo y el contrarreformismo."(wiki)(2).


Hatzfeld,(1966) distingue entre barroquismo y barroco, lo cual siempre es una sutileza muy italiana y válida desde el punto de vista de la Historia del Arte. Sin embargo lo que me interesa resaltar aquí es la definición del sustrato ideológico del barroco "basado principalmente en el absolutismo y el contrarreformismo". Es decir en términos más dramáticos, el sustrato ideologico del barroco es la putrefacción del cadáver renacentista. Un Renacimiento asesinado científicamente y despiadadamente en el Concilio de Trento.



Bibliografía.-

1.- Cabanne, Pierre; Soler Llopis, Joaquim; Masafret Seoane, Marta, 2007, El Barroco, Larousse, Barcelona.
2.- Hatzfeld, Helmud, 1966, Estudios sobre el barroco, Gredos, Madrid.