dilluns, 9 de febrer de 2009

diumenge, 08.02.2009.


Dedicado a Yolanda.
¡Me habéis dejado sobre una flor de sollozos de agua! Pero tus hijos seran fruto de la poesía. No del vientre. No del placer del bajo vientre, - aunque a veces también -. Tu semilla...¡Tu semen! Tus hijos lo serán del tiempo y del narciso. Sí del narciso. Porque en los escenarios. En los pequeños cafetales. En las barrras de los bares. En los grandes escenarios. En los pequeño escenarios. En las mesas redondas de mujeres, naceran tus hijos todos los días. Todas las noches. En todas las partes del mundo. Los poetas, hermoso y joven Federico García Lorca. Los poetas engendraran poetas en los corazones de las mujeres. Y de los hombres. Los poetas. (Porque en nuestra especie no se concibe de madre ni de padre sino de tí i de Miguel Hernández i de Vicent Andrés Estellés i del más olvidado de los poetas. I del más famoso de los poetas. No importa para lo que vemos a través del espejo de lo más pequeño. El placer que nunca termina. En lo más pequeño. Porque lo más pequeño és lo más grande.) Flor de sol. Flor de río. No flotaran en tus ojos como diamantes amarillos. Ni se agitará más en tu pecho la sierpe de besos antiguos. Porque aunque tu no quieras caerá el velo de esa novia que nunca tuviste. Para iluminar las caras. Y humedecer los ojos y los labios.

Yo te digo que es verdad que tenías en el alma una vaga leyenda de mujer. Porque en tu alma rebrotaba la murta de los bosques más antiguos. Y tus genes reproducían un genoma antiguo olvidado. De cuando aún estaba naciendo la mujer, del hombre.

Toma el anillo de bodas que llevaron tus abuelos. Cien manos bajo tierra ya no lo echaran nunca de menos. Vas a sentir en tus manos una inmensa flor de dedos y el símbolo del anillo. Yo te oí gritar ¡Tirad ese anillo al agua! ¡Tengo más de cien años! Y entré en el agua del gran vientre materno que me ofrecen las mujeres y los hombres que me escuchan, que me sienten y me quieren. Y ya muy niño, encontré el anillo. Hundido en las arenas del espejo. De la Malva-rosa. Del ser y no ser. Del carámbano de luna que sostiene tu gitana. Del no ser ni carne ni pescado, sino todo lo contrario. Tu gitana ya no se mece en el rostro del aljibe, verde carne pelo verde con ojos de fría plata. Baila y canta todas las noches, borracha de amor, negro pelo, piel morena, con ojos de faraona, en los escenarios de medio mundo. Mientras el otro medio espera la noche. Mírala, Lorca, ya desposada y fecunda naciendo cada noche! Flor de sol. Flor de río.
Son las seis, Federico. Las seis de la mañana. Las seis la tarde. La hora única. Porque el tiempo se ha parado delante de tí, y de nosotros. Devuelto el Reloj al Tiempo. ¡Estoy naciendo a las seis, de ellas y de ellos! Gracias os doy amigas y amigos por darme...¡la vida!