dijous, 18 d’octubre de 2012

Demasiadas prisas

Veo a la gente en los museos con demasiadas prisas. Y estan viendo obras que se contemplaban meses y meses - porque se habían esperado meses y meses -. Construcciones que se prolongaron trescientos años las vemos en un cuarto de hora.

 Parar el tiempo, nuestro tiempo y sobre todo el ritmo y la velocidad a que pasan por delante de nuestros ojos las imágenes para poder mirar con alguna garantía de éxito la obra renacentista. La meditación como propedéutica; La contemplación relajada y desinteresada como práctica. Una epoca donde el tiempo caminaba muy espacio. Y esas pinturas eran las pantallas del televisor- en color – y las tabletas de nuestros días.